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Cómo pasar de la apatía a la motivación
Mientras
los estímulos nos llegan de fuera realizar actividades es más o menos fácil, el
problema llega cuando las fuerzas, las ganas y la voluntad tienen que partir de
uno mismo. Automotivarse es darse las razones, el impulso, el entusiasmo
y el interés con el que provocar una acción específica o un determinado
comportamiento.
Es una de las características más importantes de la inteligencia
emocional.
Básicamente nos sentimos motivados cuando nos encontramos bien con nosotros
mismos, con lo que hacemos en esos momentos y con lo que queremos lograr. Pero
podemos preguntarnos ¿qué nos motiva?, ¿cómo motivarnos?, ¿hay elementos que nos
desmotivan?, ¿cómo evitarlos?… En el cuadro siguiente vemos los puntos clave de
la motivación.
A la vista de este gráfico podemos plantearnos ¿Cuáles son los
principales factores que nos motivan?
Aunque cada persona es única, y como tal tendrá sus propias motivaciones, de
forma general podemos establecer que los principales motivadores internos son:
-
El Control absoluto de nuestras circunstancias. Ese sentimiento que nos
proporciona tranquilidad y seguridad.
-
La posibilidad de mejorar nuestras relaciones “sociales”.
-
Tener una vida sana.
-
Autorreforzarnos de forma habitual y alcanzar el autodesarrollo que
deseamos.
-
Lograr el equilibrio entre la vida laboral y la vida familiar.
-
Mantener la ilusión. Ponernos nuevos retos.
-
Ser proactivos y dirigir nuestra vida.
-
Planificar por etapas los objetivos y las acciones que queremos
realizar.
-
Pensar en positivo.
-
Hablar en positivo.
De
la misma forma, podemos establecer cuáles son los principales motivadores
externos:
-
Dinero.
-
Ambiente físico.
-
Trabajo seguro.
-
Estabilidad en el puesto.
-
Jornada laboral.
-
Reconocimiento.
-
Promoción.
-
Información.
-
Participar en decisiones.
-
Autonomía.
-
Formación: Ayudar a crecer.
-
Ambiente de trabajo positivo.
-
Clima.
-
Escuchar.
Martín Selligman, principal
exponente de la psicología positiva, establece tres niveles de felicidad, muy
ligados a la motivación.
-
Vida placentera:
Aquella que va acompañada de emociones positivas, satisfactorias, de
disfrute y placer, que coincidiría con la motivación basada en los factores
externos.
-
Buena vida:
Cuando nos dedicamos como actividad principal a algo que nos gusta en su
misma esencia, sería la motivación intrínseca, que es la que se obtiene a
través de elementos internos.
-
Vida con sentido:
Consiste en convertir la propia vida en una actividad de servicio a los
demás y que cobra sentido en función de algo que está por encima de
nosotros. En lo profesional hablaríamos de motivación trascendente.
Un elemento clave de
la motivación interna será no depender de lo externo. No estemos
esperando los ánimos de los demás para sentirnos bien, ya que quizás no llegarán
en el momento que esperamos.
En relación a la
motivación externa lo crucial es saber qué nos motiva y qué nos desmotiva.
A partir de ese momento mantendremos al máximo los elementos motivantes y
actuaremos para vencer la desmotivación, a través del desarrollo de las
habilidades que nos permitan alcanzar nuevas ilusiones y conseguir próximas
metas.
Hasta aquí la mayoría
estaremos de acuerdo, pero con frecuencia nos encontramos con personas que no se
han planteado que, de la misma forma que hay una serie de elementos motivadores,
tanto a nivel interno como externo, también existen desmotivadores. Lo mejor que
podemos hacer es conocerlos, para actuar sobre ellos.
¿Cuáles son los principales
DESMOTIVADORES INTERNOS?:
-
Vida personal insatisfactoria.
-
Nivel social no coincidente con nuestras
expectativas.
-
Inseguridad.
-
Incredulidad.
-
Rabia.
-
Indignación.
-
Depresión. Falta de cooperación.
-
Culpa.
-
Resentimiento.
-
Miedo sobre responsabilidades: “a no dar la
talla”.
-
Queja constante.
-
Hacer todo por obligación.
¿Cuáles son los principales
DESMOTIVADORES EXTERNOS?:
-
Relaciones poco cordiales y/o estresantes.
-
Falta de reconocimiento de nuestro entorno.
-
Ausencia o déficit de relaciones sociales.
-
Falta de contacto personal.
-
Deficientes condiciones del puesto de trabajo.
-
Retribuciones económicas.
-
Agravios comparativos.
-
Rechazo de nuestras propuestas.
-
Trabajo rutinario y tedioso.
-
Incongruencia de los jefes.
-
Clima laboral distante o excesivamente formal.
-
Falta de interés en el desarrollo individual.
-
Falta de programas de incentivo y
felicitaciones.
-
Sanciones, “broncas”…
¿Cómo podemos automotivarnos y motivar a los
demás?
Afortunadamente es mucho lo
que podemos hacer, para conseguir que las personas que están a nuestro
alrededor, tanto a nivel personal, social, familiar o laboral, se sientan mejor.
Conseguiremos sentirnos bien, automotivarnos y motivar a los demás, a través de
una serie de acciones concretas para motivar:
-
Reconocer nuestros méritos y los méritos de
los demás.
-
Elogiar. Reforzar los comportamientos
positivos.
-
Darle poder, autoridad… capacidad de control.
-
Aceptar a las personas como son: suspender el
juicio sobre los demás.
-
Actuar con cortesía, pedir disculpas, llamar a
las personas por su nombre.
-
Ser comprensivos, tolerantes, saber escuchar…
-
Criticar-corregir los hechos, no a las
personas.
-
Conocer y cuidar las emociones del otro.
-
Preguntar con tacto, evitar preguntas
desagradables.
-
Agradecer.
-
Utilizar el buen humor.
-
Favorecer y potenciar la autoestima.
-
Tacto personal.
En definitiva, sentirnos
motivados dependerá, en gran medida, de cómo actuemos con nosotros mismos y con
las personas que nos rodean. El mejor elemento de motivación interna será el
auto-reconocimiento, la valoración de nuestras acciones y la aceptación de
nuestra forma de ser, de sentir y de actuar.
Por último, si nos centramos
en la motivación en el trabajo, recordemos que podemos motivarnos en función del
trabajo que desarrollamos, pero muy especialmente trabajando nuestra actitud y
receptividad.
“El pesimismo conduce a
la debilidad, el optimismo, al poder”
Williams James
Rutinas para trabajar nuestra motivación en el día
a día:
-
Ten claros tus objetivos,
tus metas y tus puntos fuertes. Anótalos con claridad para recordarlos en
los momentos de debilidad, es importante tener claro el “para qué”, sin
saber a dónde queremos llegar, será difícil elegir el camino.
-
Fija una estrategia
para conseguir tus objetivos y dales prioridad: organiza tu día realizando
las tareas importantes cuando dispones de más energía. Terminar lo
importante te dará un extra de motivación para seguir adelante.
-
Cultiva el buen humor
y positiva tu diálogo interior: elimina de tú cabeza los mensajes negativos,
en muchas ocasiones somos nosotros mismos los que “tiramos piedras contra
nuestro propio tejado”.
-
Rodéate de gente positiva
y aléjate de la gente negativa: un ambiente positivo te ayudará a sacar lo
mejor de ti.
-
Haz balance al final
de cada día: guarda unos minutos para ti, haz balance y recompensarte por
los objetivos cumplidos. Aprende de los errores cometidos y coge fuerza
planificando el día siguiente.
Fuente:
blog.sage.es/emprendedores-autonomos/como-pasar-de-la-apatia-a-la-motivacion/
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