POR alejandro salamone
El
último tramo del ciclo lectivo 2012 sorprende a los 213 establecimientos de
enseñanza privada de la Ciudad -de todos los niveles- con un alto índice de
morosidad de las cuotas que pagan los padres. Algunos colegios -donde el
valor del arancel oscila entre los $250 y $300 mensuales- dieron a conocer a
este diario montos de deudas de este año que superan los $120.000,
duplicando el valor de 2011 a esta altura.
En colegios católicos con matrículas de alumnos que van
desde los 800 hasta los 1.500 pesos entre turnos mañana y tarde, apuntaron
que el porcentaje de familias que deben cuotas alcanza, en casos, el 30%, lo
que es considerado “muy alto” por los representantes legales y por quienes
todos los meses hacen los balances.
La preocupación también alcanza a servicios no
subvencionados por el Gobierno y de enseñanza laica, donde admitieron
inconvenientes para poder cobrarles a los morosos que “cada vez son más”.
Por estos días, en pleno proceso de matriculación y
reinscripción de los estudiantes, los colegios privados encuentran una
herramienta para buscar regularizar la mayor parte de lo que se les adeuda;
envían notas a las familias donde les exigen “ponerse al día” para, recién
después, enviarles las planillas de inscripción.
Por caso, los padres de un establecimiento tradicional de
la Ciudad recibieron un detallado informe de la deuda por cuotas impagas y
una frase que les generó inquietud: “El no cumplimiento de las obligaciones
por parte de las familias, comprometen la correcta continuidad del servicio
educativo”. Allí también se les aclara que para recibir la documentación de
matriculación para 2013, deben regularizar su situación.
PRIORIZAR Y PRESERVAR A LOS CHICOS
Es en los casos extremos cuando aparecen los planteos de
difícil resolución para las escuelas porque, ante todo, “hay que priorizar
al chico y su derecho a la educación”. Entonces, qué hacer con familias que,
por ejemplo, adeudan más de un año de cuotas.
“No hay un marco jurídico, uno trata por todos los medios
de preservar al estudiante, y la deuda se genera porque el colegio aguanta y
generalmente son los mismos los que se atrasan, algunos por evidente
necesidad y otros por irresponsabilidad”, expresó una fuente de la gerencia
de un establecimiento platense que prefirió no darse a conocer.
Y agregó: “el año pasado teníamos a esta altura $50 mil en
cuotas impagas correspondientes solo a ese ciclo lectivo, sin contar las que
venían de arrastre, y ahora ya hemos superado los $120 mil solo de este año,
es decir más del doble. Hay suplencias cortas de docentes que la subvención
del Estado no cubre y que por ende tenemos que afrontar nosotros, con
nuestros medios. Eso entre otras tantas obligaciones, personal no docente,
infraestructura, servicios y mantenimiento en general. Así se hace difícil y
a veces hay que hacer malabares para poder sostenerse”.
“Hasta ahora estamos con los pagos al día, pero hemos
tomado la determinación, en casos extremos, de no mandar la planilla de
matriculación para el ciclo lectivo 2013 si es que ni siquiera existe
voluntad de pago, o de querer regularizar la situación. Se pueden armar
planes para tratar de achicar la deuda, lo que no debemos dejar es que las
familias no se interesen en asumir sus compromisos, porque de esa manera el
servicio educativo se complica”, dijo el auxiliar de gerencia del colegio.
alto nivel de tolerancia
A pesar de los casos descriptos, el secretario general de
la Asociación de Entidades de Enseñanza Privada de la República Argentina (Adeepra),
Perpetuo Lentijo, negó que a nivel general haya aumentado la morosidad por
cuotas impagas: “No se percibe un incremento, es que no hubo cambios de
valores desde mayo y eso genera más oportunidades de organización por parte
de las familias”.
No obstante, indicó que “esta es la época del año cuando
los colegios activan sus reclamos contra quienes poseen deudas, ya que se
viene el periodo de matriculación y para poder llenar la documentación se
les exige a los padres que tengan las cuotas al día. Por eso, seguramente,
es que las familias están recibiendo las notas en el cuaderno de
comunicados”.
Lentijo dijo que “tanto lo que se recibe por subvención
del Estado como lo que ingresa por el valor de las cuotas, tiene la misma
importancia para los servicios educativos. Los sueldos de los docentes no se
pueden `bicicletear`, hay que cumplir y estar al día. El 80% de los costos
de los establecimientos son laborales, salarios y aportes...Cuando una
persona hace ingresar a su hijo a una escuela privada asume ciertos
compromisos que debe cumplir para el correcto funcionamiento del sistema,
por eso a veces la herramienta es reservar las vacantes para los que tienen
la cuota al día”.
“Es en esta época del año es cuando los
colegios activan sus reclamos contra los que poseen deudas, ya que se viene
el periodo de matriculación”, dicen los dirigentes
“De todas formas -expresó Lentijo- existe un alto nivel de
tolerancia con los deudores, y el desempeño de las instituciones en ese
sentido está vinculado al grado de eficiencia administrativa que puedan
tener”.
EVITAR LA DESESCOLARIzACION
La titular de dirección provincial de Educación de Gestión
Privada, (DIPREGEP) Nora Pinedo, precisó que “las instituciones no nos han
expresado hasta el momento ninguna inquietud general por morosidad”, aunque
admitió que “sí hay planteos individuales de este tipo, por parte de algunas
entidades educativas” .
“Por eso no desconocemos el tema a pesar de que no podemos
intervenir en el manejo de las finanzas de cada servicio educativo. Nuestra
función pasa por el control de las obligaciones de sueldos y cargas sociales
y, claro está, en la supervisión de la calidad educativa, de la eficiencia
de los colegios”, señaló la funcionaria.
Añadió que “lo que hay que dejar en claro es que siempre
debemos preservar el derecho de los chicos, evitar la desescolarización. Lo
primero es que el alumno vaya a la escuela, después todo lo demás”.
Con respecto a las deudas de cuotas, Pinedo opinó que “los
padres saben perfectamente que asumen un contrato con los establecimientos,
el cual deben cumplir. Es muy difícil que se llegue al punto de la no
matriculación por deudas, en la inmensa mayoría de los casos se arriba a una
solución, planes de pagos o alguna salida. No se puede, nunca, dejar de lado
el valor de que el chico concurra a la escuela a recibir educación”.
La funcionaria contó que “en algunos casos muy puntuales
se ha intervenido para mediar en conflictos de esta naturaleza, siempre con
la idea de preservar al alumno en el sistema porque, en definitiva, es lo
que importa. El resto es un tema de los adultos, de compromisos y
obligaciones asumidas. Los padres saben muy bien cómo tienen que proceder y
seguramente van a encontrar una solución si es que han tenido inconvenientes
que les hayan impedido pagar algunas cuotas. Y reitero que generalmente se
llega a un entendimiento para que pueda renovarse la matrícula”, concluyó
Pinedo.